¿Cómo de consciente eres de tu vida?

La mayoría de las personas entiende que su estado de ánimo depende de las cosas que le han sucedido o le van a suceder. Por eso tenemos la “costumbre” de analizar y categorizar todo lo que nos rodea, de anticipar todo lo que puede pasar. De esta forma tenemos la sensación de que controlamos lo que está por venir, o por lo menos de estar preparados para lo que pueda suceder. Pero en muchos casos esta sensación de control es una mera ilusión, por ello que sea tan importante aprender a centrarse en el aquí y en el ahora.

Y para ello expondremos una serie de ejercicios de atención plena para empezar a entrenar nuestra capacidad de atención y reconectarnos con nuestros sentidos y emociones.

¿Pero qué es la atención plena? También se la conoce como conciencia plena o mindfullness y es un estado de conciencia que resulta de la total atención al momento presente, viviéndolo tal cual se nos presenta sin juzgarlo ni analizarlo. Esta capacidad nos permite afrontar las situaciones negativas de manera más eficaz y disfrutar de las positivas al estar sintiéndolas plenamente.

PASO 1: ¿CÓMO DE CONSCIENTE SOY? *1

               Indica según esta escala de 1 (casi siempre) a 6 (casi nunca) con qué frecuencia te ocurren las siguientes situaciones:

 

1

2

3

4

5

6

A veces experimento una emoción y no me doy cuenta hasta tiempo después.

 

 

 

 

 

 

Se me caen las cosas o me golpeo porque no pongo atención o se me va el santo al cielo.

 

 

 

 

 

 

Me cuesta mucho concentrarme en lo que ocurre en el presente .

 

 

 

 

 

 

Suelo caminar rápido para ir a donde quiero llegar, sin prestar atención a lo que sucede durante el trayecto.

 

 

 

 

 

 

No me doy cuenta de mi tensión corporal hasta que realmente es muy alta

 

 

 

 

 

 

Me olvido del nombre de una persona casi nada más oírlo

 

 

 

 

 

 

Me parece que voy en piloto automático sin ser muy consciente de lo que hago.

 

 

 

 

 

 

Hago las cosas muy rápidamente, sin prestarles la atención que debería.

 

 

 

 

 

 

Estoy tan centrado en lo que quiero conseguir que pierdo de vista lo que estoy haciendo para lograrlo.

 

 

 

 

 

 

Hago tareas o trabajos de manera automática, sin dame cuenta de lo que estoy haciendo.

 

 

 

 

 

 

A veces me pongo a escuchar lo que alguien me está contando, pero sin dejar de hacer lo que estaba haciendo

 

 

 

 

 

 

Muchas veces conduciendo, he llegado al sitio sin darme cuenta del trayecto.

 

 

 

 

 

 

A veces me como la cabeza preocupándome por el futuro o por el pasado.

 

 

 

 

 

 

A veces me sorprendo haciendo cosas a las que no presto atención

 

 

 

 

 

 

Picoteo sin darme cuenta de que estoy comiendo

 

 

 

 

 

 

Total

 

 

 

 

 

 

Total

…………/9=…………

Para obtener tu puntuación suma los puntos que obtengas y divide entre nueve el resultado. Sabrás cuál es tu predisposición a la atención plena en una escala de 1 a 10, de forma que cuanto mayor es tu puntuación mejor.

PASO 2: SAL DEL PILOTO AUTOMÁTICO

Todos tenemos la capacidad de automatizar las tareas rutinarias con el fin de ahorrar recursos. Esta capacidad muchas veces nos resulta de gran utilidad, pues somos capaces de funcionar con poca atención, es decir con el piloto automático. El problema surge cuando, debido a estos automatismos, nos perdemos las cosas buenas que nos rodean y obviamos las negativas sin ponerlas remedio.

Por ello, se hace cada vez más necesario, aprender a desautomatizar a nuestro antojo. Sin embargo, para conseguirlo veamos qué tareas realizamos sin prestar demasiada atención. Para ello, elabora una lista con las tareas rutinarias que haces todos los días (ducharme, lavarme los dientes, trayecto andando, desayunar,….), además de realizar estas tareas, qué otras cosas haces (planificar el día, ver la TV, escuchar música, leer el periódico,…)

PASO 3: ¡PÁRATE!

Ahora que ya sabemos algunas de las tareas que automatizamos, aprendamos a vivirlas. Elige una de las actividades de la lista anterior y realízala de manera consciente. Si por ejemplo hemos elegido la ducha, duchémonos con todos nuestros sentidos; ¿A qué temperatura sale el agua?, ¿Qué sonido produce el agua de la ducha?, ¿A qué huele el jabón?, ¿Cómo es el tacto de la esponja contra nuestra piel?, …

Prueba a ir ampliando las situaciones que vives de manera consciente y siente la diferencia. En próximos artículos traeremos más ejercicios que nos ayuden a aprender cómo seguir poniendo en práctica nuestra atención plena.

 

         *1  Test extraído del libro Cuaderno de ejercicios de conciencia plena. Editorial Terapias Verdes

 

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